Un pueblo de Tolima, la meca de la chicha
Aunque es conocido como el Palacio de la Espuma Dorada, este establecimiento en Coyaima (Tolima) bien podría llamarse la Meca de la Chicha, uno de los pocos sitios en donde es legal el consumo de la pócima de maíz fermentada.
Por: HUMBERTO LEYTON ESPECIAL PARA EL TIEMPO
31 de agosto de 2005, 05:00 am
Y es que vender chicha se volvió una actividad ilícita en el centro del país. En Boyacá, por ejemplo (ver nota anexa), persiguen su expendio y cada vez más crecen los operativos para exterminarla. En Bogotá, solo se puede tomar en un festival que se hace cada año en el barrio la Perseverancia y -según dijo la secretaria de hacienda de Cundinamarca, Hilda Gutiérrez en este departamento está totalmente prohibido el consumo.
Quizá por eso es que a Coyaima llegan cientos de personas que le huyen a las leyes y persiguen la popular bebida. Allí la chicha se vende todos los días y el costo de emborracharse no pasa de mil pesos. Quizá por eso este lugar, al que le caben más de 500 personas, es ya considerado un símbolo tolimense.
Aquí el 50 por ciento de la población consume chicha y unas 500 personas viven de ella, dice el ex alcalde de esa localidad y ex secretario de Agricultura del Tolima Nelson Tobar.
La bebida, además, es el centro de encuentro de los resguardos indígenas de Ortega, Coyaima, Natagaima, Purificación, Chaparral y otras regiones del sur del Tolima, provenientes de la etnia Pijao.
Entre tanto, la secretaría de Salud departamental, a través de Israel Pérez, dice no tener problemas con la existencia de la caseta donde se expende y se consume la chica en Coyaima.
No hemos recibido ninguna queja sobre su funcionamiento. Además por tratarse de indígenas tienen un tratamiento especial, pero de todas maneras deben estar sometidos a la Ley, dice.
La chicha, segundo 'round' Más allá de los valores culturales, folclóricos, gastronómicos o ancestrales que tenga la bebida, el asunto es económico, según lo dijo Jesús Adolfo Poloche, de 60 años, representante jurídico indígena del Territorio Coyaimuno.
Hace tres años le ganamos una tutela a Bavaria, que pretendía cerrarnos la caseta, solo porque nos consideraba competencia desleal que afectaba sus intereses económicos y la salud de quienes consumieran chica, explicó Poloche.
Amparados en el artículo 13 de la Constitución del 91, sobre el derecho a la igualdad pudimos hacer valer nuestros derechos y demostrar que la chicha forma parte de nuestra alimentación, que no nos hace daño y que además, no somos competencia comercial para esa ni para ninguna otra empresa, agregó.
Los indígenas coinciden en que los grupos económicos como el Santodomingo siempre han tratado de acabar con la chicha a través de los alcaldes, argumentando uno y otro pretexto

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